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Nueva derrota local del Real Valladolid

Despegue abortado

Escrito por Ángel Velasco B.

Sábado, 25 Marzo 2017 18:00
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1       
Real Valladolid
1
2
Gimnàstic de Tarragona
Goles

0-1, m.38: Perone. 1-1, m.54: Villar. 1-2, m.74: Barreiro

Alineaciones

Real Valladolid

Becerra; Moyano, Alex Pérez (Drazic 46'), Rafa (De Tomás 70'), Guitián, Ángel; Leão (Lichnovsky 78'), Míchel, Jordán, Jose y Villar

Gimnàstic de Tarragona

Reina; Suzuki (Lobato 50'), Perona, Bouzon; Mossa; Molina, Tejera, Delgado (Zahibo 46'), Madinda (Ferrán 82'); Emaná y Barreiro

Árbitro

Eiriz Mata (colegio gallego)

Tarjetas

Amarillas para Lichnovsky (82'), por parte local y Suzuki (45') y Molina (53') y Lobato (90') por parte visitante

Incidencias

Nuevo Estadio José Zorrilla. 7.289 espectadores

El término "final" está muy quemado en el mundo del fútbol. La exigencia de la filosofía del "partido a partido" lleva a vivir los encuentros como la última oportunidad posible, pero no. Hay mucho más y así afrontaba o, al menos, debía afrontar el Real Valladolid la visita del Gimnàstic de Tarragona. Los de Paco Herrera recibían al equipo de Juan Merino con el ambiente más relajado. La importante victoria (1-2) en Alcorcón cerraba la racha de dos derrotas consecutivas y ofrecía el duelo como una gran oportunidad blanquivioleta para arrancar ese vuelo que quiere tener el equipo y que tanto presiente el cuerpo técnico. Un partido para mirar al futuro.

Bajo esa sensación de ser éste el "primer intento del vuelo" blanquivioleta y, antes de llegar a las decisivas diez jornadas finales, Paco Herrera cumplía el guión previsto y repetía con diez de los once jugadores del último partido. La entrada de Ángel García al once titular, tras 30 partidos, por el sancionado Luciano Balbi marcaba el camino de un Real Valladolid exigido y apretado en sus objetivos y ambiciones. Los blanquivioleta marcan su camino y desde la repetición de la línea de cinco jugadores, el camino parecía claro.

La idea era clara pero el Pucela nunca consiguió ejecutarla. El Gimnàstic de Tarragona supo sufrir y aprovechar muy bien sus opciones ofensivas. Tras sólo dos derrotas en los últimos 11 partidos, los de Merino demostraron por qué firman tales dígitos. Los desniveles de juego y de confianza de los pucelanos tocaron cruz en esta ocasión y el Real Valladolid conseguía dar la cara en el partido mientras perdía en todos los detalles. Los pucelanos se despedían de la estela de lo ofrecido en el viaje a Madrid y firmaban un nuevo duelo de dudas. Fueron protagonistas del juego pero perdieron los detalles y, sobre todo, lo más importante: los tres puntos.

Pitos. Injusto resumen

El resumen principal tras la primera parte es que el Real Valladolid se marchaba al vestuario perdiendo y con los pitos y la desaprobación de su afición. Los más de 7.000 espectadores congregados en el Nuevo Estadio José Zorrilla no aprobaban el partido blanquivioleta. Se mostraban contrarios al resultado y al acierto de los de Paco Herrera. El problema era resultadista, no de juego ni sensaciones. Tras los primeros 45 minutos, los pucelanos eran mejores en aspectos globales. El equipo local mostraba seguridad, confianza y cierto convencimiento. Tristemente, nada convencía al aficionado y, sobre todo, no parecía ser suficiente. La victoria parecía obligatoria y, sin ella, todo perdía sentido.

El problema principal es que la ya famosa línea de cinco defensas no convencía al entorno pucelano por el nerviosismo que ésta mostraba. El tanto de Bruno Perone, vital para el tiempo de descanso, señalaba la fragilidad defensiva de un equipo que al espacio encontraba sus oportunidades en la primera parte. Sin un juego de combinación y con una actuación muy discreta de Joan Jordán y Míchel Herrero, las dos brújulas de juego de este equipo, el Pucela se agarraba a la opción de aspectos aislados del juego. Pese a ello, el equipo blanquivioleta mereció más pero no lo consiguió y los pitos parecían una injusta definición de la primera parte.

Impotente reacción

Tras el paso por vestuarios el partido cambió. La entrada de Dejan Drazic al partido, tras la salida de Alex Pérez, hacía adelantar líneas al equipo de Paco Herrera. La incoorporación del serbio y el protagonismo adquirido por el centro del campo hicieron crecer a un Real Valladolid que empujaría, hasta la saciedad, para conseguir el empate. No tardaría mucho y, nuevamente, Juan Villar tomaba la responsabilidad. Así, tras menos de 10 minutos tras la reanudación, el onubense conseguía empatar. Una igualada importante que espoleaba a los pucelanos pero que se vería frenada, no por el gol de Manu Barreiro, sino mucho antes y por los problemas locales. El problema no estuvo en el rival sino en los aciertos catalanes.

La falta de efectividad blanquivioleta minimizaba la posible reacción del equipo vallisoletano. Mientras los locales veían que no encontraban premio a su mejor y su ya clara superioridad de juego, el equipo se deshacía con los contratiempos. La lesión, inicialmente, de Rafa López y, posteriormente, de André Leão removían en exceso a un equipo nervioso, desesperado y anulado de cara a puerta y, mucho más, tras el segundo gol catalán.

Juan Villar se lamenta tras fallar una ocasión en la primera parte (Foto: Andrés Domingo).
Juan Villar se lamenta tras fallar una ocasión en la primera parte (Foto: Andrés Domingo).

Con el tanto de Manu Barreiro a falta de 15 minutos, el Pucela se terminó de bloquear. Sin acierto ni fluidez, el reloj iba en contra de unos pucelanos que no consiguen tomar vuelo. Pese a la ilusión y confianza que tiene Paco Herrera por coger vuelto e iniciar el despegue, el Real Valladolid sigue siendo débil por su inestabilidad, su falta de efectividad y la falta de personalidad. Problemas propios y que parecen no tener solución en el mes de marzo. ¡Tras 35 partidos oficiales!. Todo parece restar a un equipo que ante un rival que pelea por no descender, le faltó oficio y acierto. No juego ni fútbol. Así, una vez más, el Pucela se despide de una gran oportunidad y pierde, en este caso, la primera oportunidad de comenzar a volar.

Sin opción de tomar ese camino que tanto se ha vendido en la previa, la peor señal posible es aquélla que indica que este equipo debe hacer todo bien para ganar pero debe fallar muy poco para perder. La sensación de equipo blando y sin oficio persigue a este Real Valladolid y, por el momento, le retiene en zona firme.

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Así vamos...
Segunda División PT PJ
9 Sporting Gijon Sporting Gijon 24 18
10 Reus Deportiu Reus Deportiu 24 17
11 Real Valladolid Real Valladolid 23 18
12 Tenerife Tenerife 22 17
13 Real Zaragoza Real Zaragoza 22 18
El Desmarque